Cuando una persona fallece, sus bienes no pasan automáticamente a sus herederos: primero hay que tramitar la posesión efectiva. Es el paso que reconoce legalmente quiénes son los herederos y permite, después, poner los bienes a su nombre.

¿Qué es la posesión efectiva?

Es el trámite que reconoce de manera oficial a los herederos de una persona fallecida. Sin ella no es posible inscribir a tu nombre una propiedad, cobrar fondos en el banco ni disponer de los bienes de la herencia. Es, en la práctica, la puerta de entrada a todo lo demás.

¿Ante el Registro Civil o ante un tribunal?

Depende de si hubo o no testamento:

  • Sin testamento (intestada): se tramita ante el Registro Civil. Es la vía más frecuente y, por lo general, más ágil.
  • Con testamento (testada): se tramita ante un tribunal competente, con un procedimiento más formal.

Identificar correctamente la vía desde el inicio evita demoras y rechazos. Es uno de los primeros puntos que reviso contigo.

¿Qué documentos se suelen necesitar?

  • Certificado de defunción del causante (la persona fallecida).
  • Certificados que acrediten el parentesco de los herederos (nacimiento, matrimonio).
  • Antecedentes de los bienes: propiedades, vehículos, cuentas, etc.
  • Inventario de los bienes que componen la herencia.
No necesitas tener todo listo para empezar. Reunir los documentos correctos, en el orden correcto, es parte de mi trabajo.

¿Y los impuestos?

Según el valor de la herencia, puede corresponder el pago del impuesto a las asignaciones hereditarias. Existen tramos exentos y rebajas según el grado de parentesco. Revisar esto a tiempo evita sorpresas y permite planificar.

¿Cuánto demora?

Una posesión efectiva intestada ante el Registro Civil suele resolverse con relativa rapidez cuando la documentación está completa. Las testadas, ante tribunales, toman más tiempo. La mayor causa de demora casi siempre es la misma: documentación incompleta o errores de parentesco. Por eso conviene hacerlo bien desde el principio.

En resumen

La posesión efectiva es un trámite que se puede destrabar con orden y experiencia. Si heredaste y no sabes por dónde partir, conversémoslo: reviso tu caso, te digo qué vía corresponde y qué documentos reunir, y me hago cargo del trámite por ti.